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Astrofotografía: Royal Museums Greenwich

Cada vez que escucho/leo “la era digital ha matado a la fotografía”, llego a casa con unas ganas enormes de ponerme a jugar con mis cámaras. Tengo dos análogas y una digital. Por supuesto, antes de coger las análogas vacío mis bolsillos para revisar si tengo dinero suficiente para comprar los materiales necesarios. Mientras tanto, la reflex digital me mira con su enorme ojo de 35-135 mm. (ya sé que suelo humanizar a las máquinas, acostúmbrese, es cosa mía) y después de contar las monedas que apenas alcanzan para un rollo de 36 fotos, voy hacia la digital, la prendo y me pongo a hacer “clicks” durante horas.

La fotografía tiene ese “no sé qué que qué se yo”. Para los aficionados es una mezcla entre placer vouyerista y coleccionismo. Los profesionales saben aprovecharla de manera más útil pero no pueden negar que también comparten ese peculiar gusto por coleccionar recuerdos visuales.

La fotografía como tecnología ha sufrido grandes cambios en su historia, no obstante, desde su aparición jamás ha mostrado indicio alguno de “su muerte”. El revelado en laboratorio adquiere hoy un encanto enjoyado por la nostalgia. Sin embargo, el desarrollo de la fotografía digital nos permite tener acceso a imágenes que antes muy pocos podían contemplar.

La astrofotografía es un área poco explorada por los fotógrafos y las imágenes que nos ofrece, recuerdan aquellos paisajes nunca vistos de la naturaleza que nos regaló Ansel Adams.

El Royal Museums Greenwich, que comprende el National Maritime Museum, el Royal Observatory y el Queen´s House, realiza cada año un concurso de astrofotografía. 

Las categorías en las que se otorgan estos premios son: “Tierra y espacio”, “Nuestro sistema solar”, “Espacio Sideral” y “Joven astrofotógrafo del año”.

Toda la información sobre este concurso y las funciones del Royal Museums Greenwich pueden encontrarlas AQUÍ.

Mientras tanto, los dejo con las imágenes ganadoras del 2012 y la evocación de Carl Sagan a aquella imagen increíble titulada “Pale Blue Dot”.

Star Icefall
Fotografía ganadora del primer premio de la categoría “Tierra y Espacio”, 2012.
Por: Masahiro Miyasaka (Japan)

Transit of Venus 2012 in Hydrogen-Alpha
Fotografía ganadora de la categoría “Nuestro sistema solar”, 2012.
Por: Chris Warren (UK)

The Whirlpool Galaxy
Fotografía ganadora de la categoría “Espacio Sideral” y premiada como “La Astrofotografía del año”
Por: Martin Pugh (UK/Australia)

Pleiades Cluster
Ganadora de la categoría “Joven astrofotógrafo”, 2012
Por: Jacob von Chorus (Canada). Edad: 15 años.

Un punto azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la sonda espacial Voyager 1 desde una distancia de 6 000 millones de kilómetros. La imagen muestra la Tierra como una mota o punto de luz casi imperceptible debido al fulgor del Sol. La foto fue tomada el 14 de febrero de 1990.

Desde este punto de vista lejano, la Tierra puede no parecer de cualquier interés particular. Pero, para nosotros, es diferente. Consideremos de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos solo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que formadora del carácter. En mi opinión, no hay quizá mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido.

Carl Sagan, 1994.