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Polartec Alpha: tecnología textil… y militar

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Si estuvieras en la cima del Everest y pudieras usar una chamarra ligera, cómoda, que te mantenga caliente y que al mismo tiempo pudieras hacer ejercicio durante horas sin sudar ¿la usarías?

Un nuevo tejido desarrollado por Polartec para tácticas militares, actualmente se comercializa e inunda el mercado con una solución para soportar con extrema comodidad, actividades físicas en temperaturas extremas.

Cuando pensamos en frío (frío en serio), podemos imaginar la cima del Everest a unos -20 °C.  Piensa que estás ahí y que debes realizar una serie de actividades físicas que, como es evidente, te harán sudar. Imagina la ropa que usarías en ese caso y el tipo de materiales con los que estaría constituida. Su principal función es mantenerte caliente por lo que después de un tiempo de realizar esfuerzo físico, el cuerpo comenzaría a sobrecalentarse y tu rendimiento empezaría a decaer rápidamente. ¿Te gustan los saunas? Bueno, entonces podrías intentarlo… aunque dudo que en esas condiciones lo disfrutes mucho.

El super tejido

Ante la necesidad de contar con una prenda capaz de mantener en activo a los militares durante tácticas en ambientes extremos, las Fuerzas de Operaciones Especiales de E.U. (SOF) pidieron a la empresa Polartec que generara un tejido que pudiera satisfacer la demanda . Se exigió que dicho material fuese caliente, resistente, durable, de secado rápido y que además pudiera “respirar” para evitar el incremento de temperatura del cuerpo. Así se desarrolló la tecnología Dynamic Moisture Permeation Cell que consiste en el uso de capas de diversos materiales, cada una con una función específica.

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Si de nuevo usamos la imaginación y pensamos en que tal vez, por alguna situación (aquí intento ser lo menos específica posible porque después pueden decir que propongo un escenario apocalíptico), nos viéramos en la necesidad de tener que soportar temperaturas parecidas a las de la cima del Everest… ¿te negarías a usar este tipo de prenda por haber sido creada para uso militar? Me detengo a hacer esta pregunta pues gran parte de los discursos anti-tecnológicos atacan por esta vía.

Ciencia y Tecnología de origen militar

La relación entre ciencia, tecnología y economía de guerra requiere un análisis profundo en el cual deben identificarse factores que intervienen en esta dinámica con el fin de permitir una mayor claridad al momento enfrentar la anteposición de argumentos “anti-bélicos” a la posibilidad del desarrollo de nuevos conocimientos, materiales y tecnología que pueden ofrecer al consumidor común grandes ventajas.

La cosa no es sencilla. Es urgente poner atención a qué es lo que juzgamos cuando adoptamos un argumento “anti-bélico” de rechazo a la tecnología. Tenemos que cuestionar si la desconfianza se centra en “lo científico”, “lo tecnológico” o “lo militar”. Revisar cifras de cuántos de estos descubrimientos de uso militar han causado cuántas muertes y extrapolarlos con las cifras de las vidas que han logrado salvar. Tener una noción más clara del grado de peligrosidad de nuevas tecnologías de uso militar en manos de la milicia y en las del ciudadano común. Finalmente, cuestionarnos si la desconfianza se centra en “lo militar” o en “lo humano”.

Al llegar a este punto (hipotético pero factible), las opciones son:

a) Rechazo total a cualquier tipo de tecnología innovadora que provenga de financiamiento militar porque… es militar y porque… es… ¿humano?

b) Aprovechamiento de estas nuevas tecnologías (sin importar su procedencia) con el fin de favorecer nuestros medios de supervivencia, mejorar la calidad de vida, prevenir desastres, impulsar nuevas investigaciones y bueno, justamente, prevenir la necesidad de acciones militares.

 

“La ideología política puede corromper la mente… y a la ciencia” E.O. Wilson

 

La perspectiva que subraya el hecho de que la economía de guerra y el desarrollo científico y tecnológico se benefician mutuamente, ignora el hecho de que los intereses económicos y la política de guerra también son enemigos directos de la ciencia y la tecnología pues ¿Cuántas patentes son retenidas e investigaciones boicoteadas por gobiernos y empresas al existir en ellas el peligro de atacar sus intereses?

Si bien queda un hedor a desconfianza al pensar “si la milicia lo sufraga, los intereses que hay de por medio no pueden ser favorables para la sociedad”, también cabe pensar si acaso nosotros, los ciudadanos comunes, tenemos los medios económicos para impulsar esas investigaciones. A menos de que los inventores y científicos pongan sus ideas en Kickstarter y todos donemos diariamente de 1 a 5 dlls. por proyecto, dudo que eso sea posible (aunque sería lo ideal).

¿Asimilación pasiva o apropiación activa? 

Con el panorama actual tenemos la opción de pensar mejor las cosas. Es inútil y poco certero el argumento “anti-bélico” de rechazo a la tecnología. Como ejercicio podemos intentar convencer a la gente de que no consuma ningún tipo de tecnología multimedia porque su primer fin fue militar. Con seguridad nadie escuchará y dará lo mismo. Sin embargo, podemos usar esa misma tecnología con fines educativos y de difusión del conocimiento; tenemos la posibilidad de crear interfaces interactivas, nuevas formas de arte, así como presentaciones y materiales diversos que faciliten nuestro oficio.

En el prólogo de la edición española del libro El Mundo Digital (1995) de Nicholas Negroponte, el escritor Miquel Barceló menciona de paso dos posturas: la apocalíptica y la integrada. Es sencillo deducir que “los apocalípticos” serían aquellos con visión anti-tecnológica y “los integrados” los que están a favor de los nuevos desarrollos.

La cuestión, más allá de “apocalípticos” o “integrados”, es si somos capaces de confiar en nuestra especie como constructores del futuro. Algo bien distinto a juzgar si el ejército (de cualquier nacionalidad) es bueno o malo y si todo lo que pueda provenir de éste es positivo o negativo. La realidad es que hoy, ellos tienen los medios para pagar las investigaciones y nos guste o no, nuevas tecnologías sufragadas por la milicia llegarán día con día a nuestras vidas.

Si después de pensar en todo esto aún satisface el argumento de “no, porque fue creado con fines militares”, se hace una invitación cordial a leer de nuevo y a pensar de nuevo.

Más que aceptar de manera pasiva la inclusión de este tipo de innovaciones, hay que comenzar a echar a andar el ingenio para encontrar diversos modos de apropiación de las mismas.

Al menos a mí, si me preguntan si acaso usaría una prenda fabricada con Porlartec Alpha para escalar una montaña nevada, o si se la ofrecería a alguien para que pudiera resistir una jornada de trabajo en un lugar a temperatura muy baja, sin duda respondería que sí.

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