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Estimada humanidad, me dirijo a usted para informar que el calentamiento global es irreversible

El día de ayer, el Panel Intergobernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó un resumen que contiene la información más reciente sobre este tema. En él, se lee algo que nunca nos hubiera gustado confirmar:

“El calentamiento del sistema climático es rotundo. Muchos de los cambios observados desde los 50s  hasta nuestros días no tienen precedente en décadas, incluso en milenios. La atmósfera y el océano tienen una temperatura más elevada mientras que las cantidades de nieve y hielo disminuyen cada vez más. Ha crecido el nivel del mar y la concentración de gases de efecto invernadero también se ha incrementado”.

Tal vez esta información parezca no ser novedosa, pero en el informe se tocan dos puntos clave que hasta el momento no habían sido confirmados de manera oficial.

1. El cambio climático es irreversible.

Hace unos días durante un seminario de divulgación, uno de los ponentes platicó a modo de anécdota su encuentro con el químico mexicano y ganador del premio Nobel, Mario Molina. En esa ocasión el científico se encontraba rodeado de algunos de sus alumnos del MIT que le pedían con insistencia que les dijera la verdad sobre el cambio climático. Molina les contestó que la realidad era difícil de aceptar, pero que el total de las investigaciones revelaba que aún si dejásemos de producir altos niveles de CO2, el proceso de cambio en la temperatura de la Tierra era irreversible.

Esa tarde llegué a casa y pensé en las consecuencias. La respuesta de Molina era escalofriante.

Para mi sorpresa, el artículo de la revista Nature que trataba sobre el informe del PICC repetía aquellas palabras:

“Incluso si las emisiones de CO2 cesaran de la noche a la mañana, el carbono expedido a la atmósfera desde el inicio de la industrialización en 1850 seguiría teniendo efecto sobre la biosfera terrestre.”

Lo que había comentado Molina a sus estudiantes, era oficial.

Las implicaciones de tal afirmación son más que una alerta, son una llamada de atención al mundo, a todos y cada uno de los que habitamos este planeta. Desde hace tiempo que escuchamos en todas partes términos como “calentamiento global” y “efecto invernadero” pero ¿creyeron alguna vez que una mañana nos encontraríamos con la noticia de que ya no hay marcha atrás? ¿Imaginaron que vivirían para saber que hemos afectado de tal manera al medio ambiente al punto en el que tendremos que experimentar en carne propia las consecuencias?

Desde hace tiempo se manifiesta una postura escéptica ante esto. Existen grupos, páginas web e incluso documentales que “informan” sobre el engaño del cambio climático. Dicen que tal cosa no es real, que es una estrategia política y económica para impulsar los protocolos que habrán de beneficiar sólo a gobiernos y corporaciones.

En México, por ejemplo, estamos al borde de una reforma energética. Con un poco de análisis es sencillo pensar que el tono apocalíptico del anuncio del PICC podría ser justo lo que el gobierno mexicano necesita para justificar la privatización del 50% de su industria petrolera, con el pretexto de su modernización. Sin embargo, es necesario abordar el tema con un poco más de objetividad, pues no es sólo el PICC el que afirma que nos hallamos en un camino hacia tiempos difíciles, también lo dicen la comunidad científica y el grueso de los investigadores y especialistas en el tema.

Escépticos habrá siempre y es parte del ejercicio crítico revisar sus argumentos, pero en este caso, sólo falta echar un vistazo al número de papers e investigaciones serias que apuntan hacia la misma conclusión para darse cuenta de que más que fatalismo o amarillismo, la irreversibilidad del cambio climático es una realidad que hay que afrontar.

¿Qué tan grave es el asunto? Muy grave. La única posibilidad que tenemos es tratar de evitar que en los próximos años se sobrepase la cantidad de 500 gigatoneladas de CO2. Esta cifra aumenta año con año y los medios con los que cuenta el planeta para equilibrar esta producción ya están rebasados. El incremento de la temperatura que se pronostica para un futuro próximo es de 4°C. La esperanza se concentra en que logremos que dicho incremento sea sólo de la mitad.

Las consecuencias ya son patentes. Se acelera el derretimiento de los glaciares en Groenlandia y en algunas partes de la Antártica. Esto obviamente produce un aumento en el nivel del mar, causa de inundaciones y si esto continúa, será causa de la desaparición total de amplias regiones de tierra. Huracanes, sequías, esto a lo que le llamamos “el clima loco” y que parece ponerse “más loco” cada año, se relaciona con el cambio climático.

Ahora me dirán ¿pero acaso el planeta no sufre cambios por sí mismo? ¿Por qué pensar que la única causa de todo esto tiene que ver con las emisiones de CO2? Justo ese es el segundo punto que se trata en el informe de la PICC y que vale la pena analizar.

2. El cambio climático acelerado es consecuencia directa de la actividad humana.

Así es. En contra de los argumentos que objetan el hecho de que los humanos somos los responsables directos del calentamiento global, la Ciencia nos responde a través del PICC: Sí, la actividad humana es el factor más relevante en la dinámica de este cambio.

Una vez más, cabe subrayar que no es sólo el PICC quien lo dice. Un gran número de investigaciones arrojan los mismos resultados desde hace años, la única diferencia es que ahora se hace oficial.

Johan Rockstroem, director del Stockholm Resilience Centre dijo para Nature:

“El PICC ha proporcionado una base científica más sólida que permite la acción sobre el cambio climático… Me alegra que la comunidad científica se mantenga firme ante la verdadera magnitud de la amenaza que enfrentamos.”

Y claro que es para alegrarse, pues sólo la postura de responsabilidad y las acciones concretas de control serán útiles para aminorar las consecuencias.

Este no es tiempo para lamentarse o para echar culpas, es momento de actuar y buscar soluciones. Sin esperar que la Ciencia lo resuelva todo, es importante hacerse de toda la información fiable que se pueda. El cambio climático no es un engaño, pero hay que estar pendientes de cómo los intereses económicos y políticos encontrarán el modo de colgarse de esto para su beneficio.

Por ello es esencial que las personas obtengan la información más fidedigna sobre el tema y que puedan diferenciar entre un hecho científico con sus implicaciones y el discurso politicoide con tono de “teoría de conspiración”. La distancia entre ambas se marca con pruebas, con resultados de investigación y con la confirmación de dichos resultados. Hasta el momento las pruebas son contundentes y la posibilidad de que miles de papers realizados por expertos bajo el rigor del método científico estén todos equivocados, es muy pequeña.

Susan Salomon, profesora de química atmosférica y ciencia del clima del MIT, expresó para el portal de esta institución:

“Una de las conclusiones importantes de este informe que tendrá resonancia en mucha gente, es la evidencia de un aumento en la frecuencia de las olas de calor en muchas partes del mundo… No todos los tipos de eventos extremos están aumentando debido al cambio climático, pero hay un aumento generalizado de las olas de calor que afecta tanto a las personas como a los ecosistemas.”

Y es cierto. No todos los eventos como huracanes e inundaciones son consecuencia de este cambio. Hay que mantener la calma y dejar a un lado la paranoia que puede provocar una noticia como esta. La actitud que se requiere es la del interés por comprender más sobre el proceso y exigir a las autoridades soluciones reales, propuestas que se dirijan hacia el desarrollo y uso de tecnologías para la producción de energía sin emisiones. Es fundamental poner atención al problema de la deforestación, informarse sobre las implicaciones ambientales de las actividades que realizamos, procurar de manera urgente el ahorro de energía en nuestro quehacer diario, reciclar, suspender nuestro sentido de comodidad y dejar de usar los automóviles. Tenemos que tomar las bicicletas, impulsar la cultura peatonal y ser más responsables e informados de lo que nunca habíamos sido.

Ahora supongamos que el calentamiento global es un mito o bien, que es una realidad infestada de mitos… ¿adquirir una postura responsable e informada sobre el medio ambiente traería consecuencias negativas al planeta? ¿Sucedería alguna catástrofe natural si de repente todos empezamos a usar bicicleta? ¿Sería un error impulsar la investigación y el desarrollo de tecnologías que puedan brindarnos “energía limpia”? No lo creo. Ahí es donde vale la pena analizar qué discurso no sólo es el más convincente, sino que nos beneficia como individuos y como especie. Esto no es una cuestión de ideologías ni debe ser un problema de esa índole. Estamos hablando de “la salud” del único lugar en el espacio conocido que podemos habitar, así de simple.

Esa es la importancia de este informe. Es una carta al mundo expresada por este planeta desde hace mucho tiempo pero manifiesta, por primera vez, en lenguaje humano.

El cáncer del ecologismo

Este es un artículo publicado en el blog La Ciencia y sus Demonios que vale la pena leer. Serán pocas las veces que hagamos un re-blog pues nos interesa ofrecer contenido originales, pero además de que una buena parte de lo aquí escrito es compartido por Gnosias, consideramos que es un texto crítico, de calidad y con diversos puntos sobre los que trataremos en artículos posteriores.

La Ciencia y sus Demonios

Félix Rodríguez de la Fuente y Jacques Custeau.

Científicamente incorrecto

Pues aunque pueda sonar duro, así es. No hace tanto que se denunciaba en este blog la infiltración del anticientifismo en el movimiento del 15-M, pero eso no es más que un muy tímido intento de replicar la casi total destrucción que han provocado desde hace ya muchos años del movimiento ecologista. Y no hay nada más que mirar qué ha pasado con el ecologismo para darse cuenta de lo peligroso que es para movimientos sociales y políticos legítimos dejarse invadir y caer en la tentación de dar cobijo a ciertas tendencias y organizaciones.

Aunque se pueden trazar antecedentes muy anteriores y existieron grupos y acciones que hoy calificaríamos de ecologistas, el movimiento ecologista tal como lo concebimos ahora comenzó, o más bien se popularizó, a finales de la década de 1950 y principios de 1960. En esa época, las campañas ecologistas consiguieron éxitos notables, como la regulación en el…

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Polartec Alpha: tecnología textil… y militar

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Si estuvieras en la cima del Everest y pudieras usar una chamarra ligera, cómoda, que te mantenga caliente y que al mismo tiempo pudieras hacer ejercicio durante horas sin sudar ¿la usarías?

Un nuevo tejido desarrollado por Polartec para tácticas militares, actualmente se comercializa e inunda el mercado con una solución para soportar con extrema comodidad, actividades físicas en temperaturas extremas.

Cuando pensamos en frío (frío en serio), podemos imaginar la cima del Everest a unos -20 °C.  Piensa que estás ahí y que debes realizar una serie de actividades físicas que, como es evidente, te harán sudar. Imagina la ropa que usarías en ese caso y el tipo de materiales con los que estaría constituida. Su principal función es mantenerte caliente por lo que después de un tiempo de realizar esfuerzo físico, el cuerpo comenzaría a sobrecalentarse y tu rendimiento empezaría a decaer rápidamente. ¿Te gustan los saunas? Bueno, entonces podrías intentarlo… aunque dudo que en esas condiciones lo disfrutes mucho.

El super tejido

Ante la necesidad de contar con una prenda capaz de mantener en activo a los militares durante tácticas en ambientes extremos, las Fuerzas de Operaciones Especiales de E.U. (SOF) pidieron a la empresa Polartec que generara un tejido que pudiera satisfacer la demanda . Se exigió que dicho material fuese caliente, resistente, durable, de secado rápido y que además pudiera “respirar” para evitar el incremento de temperatura del cuerpo. Así se desarrolló la tecnología Dynamic Moisture Permeation Cell que consiste en el uso de capas de diversos materiales, cada una con una función específica.

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Si de nuevo usamos la imaginación y pensamos en que tal vez, por alguna situación (aquí intento ser lo menos específica posible porque después pueden decir que propongo un escenario apocalíptico), nos viéramos en la necesidad de tener que soportar temperaturas parecidas a las de la cima del Everest… ¿te negarías a usar este tipo de prenda por haber sido creada para uso militar? Me detengo a hacer esta pregunta pues gran parte de los discursos anti-tecnológicos atacan por esta vía.

Ciencia y Tecnología de origen militar

La relación entre ciencia, tecnología y economía de guerra requiere un análisis profundo en el cual deben identificarse factores que intervienen en esta dinámica con el fin de permitir una mayor claridad al momento enfrentar la anteposición de argumentos “anti-bélicos” a la posibilidad del desarrollo de nuevos conocimientos, materiales y tecnología que pueden ofrecer al consumidor común grandes ventajas.

La cosa no es sencilla. Es urgente poner atención a qué es lo que juzgamos cuando adoptamos un argumento “anti-bélico” de rechazo a la tecnología. Tenemos que cuestionar si la desconfianza se centra en “lo científico”, “lo tecnológico” o “lo militar”. Revisar cifras de cuántos de estos descubrimientos de uso militar han causado cuántas muertes y extrapolarlos con las cifras de las vidas que han logrado salvar. Tener una noción más clara del grado de peligrosidad de nuevas tecnologías de uso militar en manos de la milicia y en las del ciudadano común. Finalmente, cuestionarnos si la desconfianza se centra en “lo militar” o en “lo humano”.

Al llegar a este punto (hipotético pero factible), las opciones son:

a) Rechazo total a cualquier tipo de tecnología innovadora que provenga de financiamiento militar porque… es militar y porque… es… ¿humano?

b) Aprovechamiento de estas nuevas tecnologías (sin importar su procedencia) con el fin de favorecer nuestros medios de supervivencia, mejorar la calidad de vida, prevenir desastres, impulsar nuevas investigaciones y bueno, justamente, prevenir la necesidad de acciones militares.

 

“La ideología política puede corromper la mente… y a la ciencia” E.O. Wilson

 

La perspectiva que subraya el hecho de que la economía de guerra y el desarrollo científico y tecnológico se benefician mutuamente, ignora el hecho de que los intereses económicos y la política de guerra también son enemigos directos de la ciencia y la tecnología pues ¿Cuántas patentes son retenidas e investigaciones boicoteadas por gobiernos y empresas al existir en ellas el peligro de atacar sus intereses?

Si bien queda un hedor a desconfianza al pensar “si la milicia lo sufraga, los intereses que hay de por medio no pueden ser favorables para la sociedad”, también cabe pensar si acaso nosotros, los ciudadanos comunes, tenemos los medios económicos para impulsar esas investigaciones. A menos de que los inventores y científicos pongan sus ideas en Kickstarter y todos donemos diariamente de 1 a 5 dlls. por proyecto, dudo que eso sea posible (aunque sería lo ideal).

¿Asimilación pasiva o apropiación activa? 

Con el panorama actual tenemos la opción de pensar mejor las cosas. Es inútil y poco certero el argumento “anti-bélico” de rechazo a la tecnología. Como ejercicio podemos intentar convencer a la gente de que no consuma ningún tipo de tecnología multimedia porque su primer fin fue militar. Con seguridad nadie escuchará y dará lo mismo. Sin embargo, podemos usar esa misma tecnología con fines educativos y de difusión del conocimiento; tenemos la posibilidad de crear interfaces interactivas, nuevas formas de arte, así como presentaciones y materiales diversos que faciliten nuestro oficio.

En el prólogo de la edición española del libro El Mundo Digital (1995) de Nicholas Negroponte, el escritor Miquel Barceló menciona de paso dos posturas: la apocalíptica y la integrada. Es sencillo deducir que “los apocalípticos” serían aquellos con visión anti-tecnológica y “los integrados” los que están a favor de los nuevos desarrollos.

La cuestión, más allá de “apocalípticos” o “integrados”, es si somos capaces de confiar en nuestra especie como constructores del futuro. Algo bien distinto a juzgar si el ejército (de cualquier nacionalidad) es bueno o malo y si todo lo que pueda provenir de éste es positivo o negativo. La realidad es que hoy, ellos tienen los medios para pagar las investigaciones y nos guste o no, nuevas tecnologías sufragadas por la milicia llegarán día con día a nuestras vidas.

Si después de pensar en todo esto aún satisface el argumento de “no, porque fue creado con fines militares”, se hace una invitación cordial a leer de nuevo y a pensar de nuevo.

Más que aceptar de manera pasiva la inclusión de este tipo de innovaciones, hay que comenzar a echar a andar el ingenio para encontrar diversos modos de apropiación de las mismas.

Al menos a mí, si me preguntan si acaso usaría una prenda fabricada con Porlartec Alpha para escalar una montaña nevada, o si se la ofrecería a alguien para que pudiera resistir una jornada de trabajo en un lugar a temperatura muy baja, sin duda respondería que sí.

Astrofotografía: Royal Museums Greenwich

Cada vez que escucho/leo “la era digital ha matado a la fotografía”, llego a casa con unas ganas enormes de ponerme a jugar con mis cámaras. Tengo dos análogas y una digital. Por supuesto, antes de coger las análogas vacío mis bolsillos para revisar si tengo dinero suficiente para comprar los materiales necesarios. Mientras tanto, la reflex digital me mira con su enorme ojo de 35-135 mm. (ya sé que suelo humanizar a las máquinas, acostúmbrese, es cosa mía) y después de contar las monedas que apenas alcanzan para un rollo de 36 fotos, voy hacia la digital, la prendo y me pongo a hacer “clicks” durante horas.

La fotografía tiene ese “no sé qué que qué se yo”. Para los aficionados es una mezcla entre placer vouyerista y coleccionismo. Los profesionales saben aprovecharla de manera más útil pero no pueden negar que también comparten ese peculiar gusto por coleccionar recuerdos visuales.

La fotografía como tecnología ha sufrido grandes cambios en su historia, no obstante, desde su aparición jamás ha mostrado indicio alguno de “su muerte”. El revelado en laboratorio adquiere hoy un encanto enjoyado por la nostalgia. Sin embargo, el desarrollo de la fotografía digital nos permite tener acceso a imágenes que antes muy pocos podían contemplar.

La astrofotografía es un área poco explorada por los fotógrafos y las imágenes que nos ofrece, recuerdan aquellos paisajes nunca vistos de la naturaleza que nos regaló Ansel Adams.

El Royal Museums Greenwich, que comprende el National Maritime Museum, el Royal Observatory y el Queen´s House, realiza cada año un concurso de astrofotografía. 

Las categorías en las que se otorgan estos premios son: “Tierra y espacio”, “Nuestro sistema solar”, “Espacio Sideral” y “Joven astrofotógrafo del año”.

Toda la información sobre este concurso y las funciones del Royal Museums Greenwich pueden encontrarlas AQUÍ.

Mientras tanto, los dejo con las imágenes ganadoras del 2012 y la evocación de Carl Sagan a aquella imagen increíble titulada “Pale Blue Dot”.

Star Icefall
Fotografía ganadora del primer premio de la categoría “Tierra y Espacio”, 2012.
Por: Masahiro Miyasaka (Japan)

Transit of Venus 2012 in Hydrogen-Alpha
Fotografía ganadora de la categoría “Nuestro sistema solar”, 2012.
Por: Chris Warren (UK)

The Whirlpool Galaxy
Fotografía ganadora de la categoría “Espacio Sideral” y premiada como “La Astrofotografía del año”
Por: Martin Pugh (UK/Australia)

Pleiades Cluster
Ganadora de la categoría “Joven astrofotógrafo”, 2012
Por: Jacob von Chorus (Canada). Edad: 15 años.

Un punto azul pálido es una fotografía de la Tierra tomada por la sonda espacial Voyager 1 desde una distancia de 6 000 millones de kilómetros. La imagen muestra la Tierra como una mota o punto de luz casi imperceptible debido al fulgor del Sol. La foto fue tomada el 14 de febrero de 1990.

Desde este punto de vista lejano, la Tierra puede no parecer de cualquier interés particular. Pero, para nosotros, es diferente. Consideremos de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Ahí ha vivido todo aquel de quien hayas oído hablar alguna vez, todos los seres humanos que han existido. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y cada recolector, cada héroe y cada cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada niño esperanzado, cada madre y cada padre, cada inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y cada pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un lugar del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra parte del punto. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestros posicionamientos, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano de polvo en la gran penumbra cósmica que todo lo envuelve. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. Dependemos solo de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y yo añadiría que formadora del carácter. En mi opinión, no hay quizá mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que jamás hemos conocido.

Carl Sagan, 1994.

¿Para qué hacer divulgación científica?

Típico. Las personas escuchan el término Ciencia y lo primero que viene a su mente es la imagen de aquel tipo callado, con lentes, total inhabilidad para vestirse “a la moda” y un talento muy particular para dejar en ridículo a la clase frente a los profesores. ¿Pero quién se cree ése? El sabelotodo que a la primera ocasión (o sea, después de que nadie en el salón supo contestar correctamente la pregunta del maestro) levanta la mano para iluminarnos con su inteligencia.

Ya no hay que pensar en el concepto Ciencia, la sola palabra logra evocar los horrores a los que sobrevivimos en el colegio. Matemáticas, Química, Física… ¿para qué tanta complicación? ¿Esto para qué me va servir? Entonces viene la “mágica” respuesta que deja a todos medianamente resignados: La Ciencia es una herramienta que siempre estará presente en la vida cotidiana. Después empieza el ataque de ejemplos: “imaginen que no supieran contar… no podrían saber si es correcto el cambio que reciben cuando compran algo”, “la Biología es importante porque estudia la vida y todos nosotros somos seres vivos”, “la Física la van a utilizar hasta cuando aprendan a manejar”. Sí, también todo esto es típico.

Ideas equivocadas sobre la Ciencia

En la conferencia titulada “La poesía de la ciencia” el biólogo Richard Dawkins dice que es un error de la educación básica el que nos presenten a  la Ciencia como algo cotidiano, casi irrelevante. Es cierto. Al momento en el que los profesores subrayan la importancia de la Ciencia al decir que es “aquello que está presente en el acontecer diario”, el interés desaparece de inmediato. ¿Para qué estudio algo que de todos modos está ahí, todo el tiempo en todo lo que hago?

Lo que pocas veces se señala es que la Ciencia es la herramienta fundamental para entender cualquier cosa, que su importancia no se funde con el quehacer cotidiano sino que lo ilumina, le da sentido y que cada uno de los logros obtenidos por esta disciplina son más asombrosos que el más increíble truco de magia.

También es cierto que cada uno de nosotros tiene habilidades distintas, hay personas a las que les complica mucho el razonamiento matemático pero que tienen una excelente percepción. Otras  gozan de una memoria privilegiada pero tienen dificultad para desarrollar actividades manuales. Aquí no se trata de categorizar qué es “mejor” o “peor”. La cuestión es que el pensamiento científico es capaz de potenciar las habilidades particulares y la Ciencia como herramienta de conocimiento, permite aprovechar el medio en el que nos desenvolvemos. 

El pensamiento científico tiene como base al pensamiento crítico. A diferencia de la concepción habitual de que “la Ciencia es cerrada y dogmática”, en ella subyace de manera necesaria la postura crítica. Un científico serio difícilmente enunciará una verdad si no es que ya la ha cuestionado miles de veces antes. Tampoco lo hará sin pruebas, sin haber pasado un largo tiempo en el constante ensayo y error. Igualmente, cualquier aseveración dada por un científico debe poder ser comprobable por cualquier otro. Así, el conocimiento científico se mantiene siempre en movimiento y cada uno de sus pasos, nos aproxima a una mayor comprensión de… bueno, todo.

La Ciencia sí es “lo tuyo”

Ahora, ¿cuál es la relevancia de la divulgación científica? En un mundo en el que somos cuasi entrenados para tener una visión sesgada de la realidad, en este entorno que más que contagiar el apetito por conocer nos vende la idea de que hay cosas que nunca podremos comprender, un gran número de personas se pierde de la aventura científica. Tal vez suena infantil, hasta ñoño (sí, pueden imaginarme como la típica nerd que ilustraba al inicio del texto), pero me es difícil expresar de una mejor manera la emocionante travesía del conocimiento.

En el momento en el que alguien decide que “la Ciencia no es lo suyo”, comienza un proceso de distanciamiento. El conocimiento científico avanza a una velocidad que apenas los científicos pueden seguir con más o menos dificultad.  Surgen nuevos conceptos, definiciones, ideas, teorías, hipótesis, leyes y por supuesto, tecnologías. Somos testigos de la forma en la que la informática se convirtió en una herramienta esencial para hacer un sinfín de cosas, el proceso de adaptación a esta nueva tecnología fue muy corto, aquellos que se mantuvieron alejados de las computadoras sufrieron cuando en el trabajo les pedían que anotaran su correo electrónico y ni qué decir cuando los teléfonos inteligentes se volvieron accesorio indispensable para casi cualquier habitante de la ciudad.

Ante el surgimiento de la informática, se abrieron nuevos campos de conocimiento y éstos se especializan día con día. Con este ejemplo podemos imaginar las consecuencias que afronta la persona que de repente decidió que las computadoras “no eran lo suyo”. Así sucede ahora con todas las ramas de la Ciencia. Avanzan a tal velocidad que uno desearía tener un botón de “actualizar” para poder estar al día con la enorme cantidad de información que se genera a cada instante.

La importancia de la divulgación científica

Sin deseos de entrar en la conocida polémica en torno a la era de la información, lo único que pretendo ilustrar es lo difícil que resulta tener acceso al saber científico sin tener un trasfondo, una base sólida de este tipo de conocimiento. Tal dificultad ya no es una simple omisión educativa, sino que afecta directamente a la posibilidad de todo individuo a participar en la construcción de su entorno, a tener una postura crítica con argumentos bien fundados para decidir sobre su consumo, su profesión, su trabajo, vamos, ya no sobre sólo su futuro sino su presente, su vida.

El trabajo que proyecta la divulgación científica es el de poder informar de manera general y con la mayor claridad posible de lo que sucede en el campo de la Ciencia. De brindar herramientas que le sirvan a las personas para poder opinar con bases y para que, si lo desean, puedan profundizar en los temas y así aportar ideas constructivas y libres de prejuicios ideológicos.

En este blog, los lectores podrán tener una idea de lo que aquí se expone. Es  la búsqueda por incluir a todos los interesados en temas que se pueden llegar a concebir como lejanos y abstractos. Nunca es tarde para acercarse a la Ciencia y así, sin importar cuál sea sea la disciplina que se ejerza, tener un panorama más amplio de los cambios que se producen a nivel científico-social. Pues vale recordar que la Ciencia es humana y el medio a partir del cual, más que transformar nuestro entorno, transformamos la forma en la que lo entendemos y el modo en el que nos relacionamos con él.