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Cultura Científica

Estimada humanidad, me dirijo a usted para informar que el calentamiento global es irreversible

El día de ayer, el Panel Intergobernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) publicó un resumen que contiene la información más reciente sobre este tema. En él, se lee algo que nunca nos hubiera gustado confirmar:

“El calentamiento del sistema climático es rotundo. Muchos de los cambios observados desde los 50s  hasta nuestros días no tienen precedente en décadas, incluso en milenios. La atmósfera y el océano tienen una temperatura más elevada mientras que las cantidades de nieve y hielo disminuyen cada vez más. Ha crecido el nivel del mar y la concentración de gases de efecto invernadero también se ha incrementado”.

Tal vez esta información parezca no ser novedosa, pero en el informe se tocan dos puntos clave que hasta el momento no habían sido confirmados de manera oficial.

1. El cambio climático es irreversible.

Hace unos días durante un seminario de divulgación, uno de los ponentes platicó a modo de anécdota su encuentro con el químico mexicano y ganador del premio Nobel, Mario Molina. En esa ocasión el científico se encontraba rodeado de algunos de sus alumnos del MIT que le pedían con insistencia que les dijera la verdad sobre el cambio climático. Molina les contestó que la realidad era difícil de aceptar, pero que el total de las investigaciones revelaba que aún si dejásemos de producir altos niveles de CO2, el proceso de cambio en la temperatura de la Tierra era irreversible.

Esa tarde llegué a casa y pensé en las consecuencias. La respuesta de Molina era escalofriante.

Para mi sorpresa, el artículo de la revista Nature que trataba sobre el informe del PICC repetía aquellas palabras:

“Incluso si las emisiones de CO2 cesaran de la noche a la mañana, el carbono expedido a la atmósfera desde el inicio de la industrialización en 1850 seguiría teniendo efecto sobre la biosfera terrestre.”

Lo que había comentado Molina a sus estudiantes, era oficial.

Las implicaciones de tal afirmación son más que una alerta, son una llamada de atención al mundo, a todos y cada uno de los que habitamos este planeta. Desde hace tiempo que escuchamos en todas partes términos como “calentamiento global” y “efecto invernadero” pero ¿creyeron alguna vez que una mañana nos encontraríamos con la noticia de que ya no hay marcha atrás? ¿Imaginaron que vivirían para saber que hemos afectado de tal manera al medio ambiente al punto en el que tendremos que experimentar en carne propia las consecuencias?

Desde hace tiempo se manifiesta una postura escéptica ante esto. Existen grupos, páginas web e incluso documentales que “informan” sobre el engaño del cambio climático. Dicen que tal cosa no es real, que es una estrategia política y económica para impulsar los protocolos que habrán de beneficiar sólo a gobiernos y corporaciones.

En México, por ejemplo, estamos al borde de una reforma energética. Con un poco de análisis es sencillo pensar que el tono apocalíptico del anuncio del PICC podría ser justo lo que el gobierno mexicano necesita para justificar la privatización del 50% de su industria petrolera, con el pretexto de su modernización. Sin embargo, es necesario abordar el tema con un poco más de objetividad, pues no es sólo el PICC el que afirma que nos hallamos en un camino hacia tiempos difíciles, también lo dicen la comunidad científica y el grueso de los investigadores y especialistas en el tema.

Escépticos habrá siempre y es parte del ejercicio crítico revisar sus argumentos, pero en este caso, sólo falta echar un vistazo al número de papers e investigaciones serias que apuntan hacia la misma conclusión para darse cuenta de que más que fatalismo o amarillismo, la irreversibilidad del cambio climático es una realidad que hay que afrontar.

¿Qué tan grave es el asunto? Muy grave. La única posibilidad que tenemos es tratar de evitar que en los próximos años se sobrepase la cantidad de 500 gigatoneladas de CO2. Esta cifra aumenta año con año y los medios con los que cuenta el planeta para equilibrar esta producción ya están rebasados. El incremento de la temperatura que se pronostica para un futuro próximo es de 4°C. La esperanza se concentra en que logremos que dicho incremento sea sólo de la mitad.

Las consecuencias ya son patentes. Se acelera el derretimiento de los glaciares en Groenlandia y en algunas partes de la Antártica. Esto obviamente produce un aumento en el nivel del mar, causa de inundaciones y si esto continúa, será causa de la desaparición total de amplias regiones de tierra. Huracanes, sequías, esto a lo que le llamamos “el clima loco” y que parece ponerse “más loco” cada año, se relaciona con el cambio climático.

Ahora me dirán ¿pero acaso el planeta no sufre cambios por sí mismo? ¿Por qué pensar que la única causa de todo esto tiene que ver con las emisiones de CO2? Justo ese es el segundo punto que se trata en el informe de la PICC y que vale la pena analizar.

2. El cambio climático acelerado es consecuencia directa de la actividad humana.

Así es. En contra de los argumentos que objetan el hecho de que los humanos somos los responsables directos del calentamiento global, la Ciencia nos responde a través del PICC: Sí, la actividad humana es el factor más relevante en la dinámica de este cambio.

Una vez más, cabe subrayar que no es sólo el PICC quien lo dice. Un gran número de investigaciones arrojan los mismos resultados desde hace años, la única diferencia es que ahora se hace oficial.

Johan Rockstroem, director del Stockholm Resilience Centre dijo para Nature:

“El PICC ha proporcionado una base científica más sólida que permite la acción sobre el cambio climático… Me alegra que la comunidad científica se mantenga firme ante la verdadera magnitud de la amenaza que enfrentamos.”

Y claro que es para alegrarse, pues sólo la postura de responsabilidad y las acciones concretas de control serán útiles para aminorar las consecuencias.

Este no es tiempo para lamentarse o para echar culpas, es momento de actuar y buscar soluciones. Sin esperar que la Ciencia lo resuelva todo, es importante hacerse de toda la información fiable que se pueda. El cambio climático no es un engaño, pero hay que estar pendientes de cómo los intereses económicos y políticos encontrarán el modo de colgarse de esto para su beneficio.

Por ello es esencial que las personas obtengan la información más fidedigna sobre el tema y que puedan diferenciar entre un hecho científico con sus implicaciones y el discurso politicoide con tono de “teoría de conspiración”. La distancia entre ambas se marca con pruebas, con resultados de investigación y con la confirmación de dichos resultados. Hasta el momento las pruebas son contundentes y la posibilidad de que miles de papers realizados por expertos bajo el rigor del método científico estén todos equivocados, es muy pequeña.

Susan Salomon, profesora de química atmosférica y ciencia del clima del MIT, expresó para el portal de esta institución:

“Una de las conclusiones importantes de este informe que tendrá resonancia en mucha gente, es la evidencia de un aumento en la frecuencia de las olas de calor en muchas partes del mundo… No todos los tipos de eventos extremos están aumentando debido al cambio climático, pero hay un aumento generalizado de las olas de calor que afecta tanto a las personas como a los ecosistemas.”

Y es cierto. No todos los eventos como huracanes e inundaciones son consecuencia de este cambio. Hay que mantener la calma y dejar a un lado la paranoia que puede provocar una noticia como esta. La actitud que se requiere es la del interés por comprender más sobre el proceso y exigir a las autoridades soluciones reales, propuestas que se dirijan hacia el desarrollo y uso de tecnologías para la producción de energía sin emisiones. Es fundamental poner atención al problema de la deforestación, informarse sobre las implicaciones ambientales de las actividades que realizamos, procurar de manera urgente el ahorro de energía en nuestro quehacer diario, reciclar, suspender nuestro sentido de comodidad y dejar de usar los automóviles. Tenemos que tomar las bicicletas, impulsar la cultura peatonal y ser más responsables e informados de lo que nunca habíamos sido.

Ahora supongamos que el calentamiento global es un mito o bien, que es una realidad infestada de mitos… ¿adquirir una postura responsable e informada sobre el medio ambiente traería consecuencias negativas al planeta? ¿Sucedería alguna catástrofe natural si de repente todos empezamos a usar bicicleta? ¿Sería un error impulsar la investigación y el desarrollo de tecnologías que puedan brindarnos “energía limpia”? No lo creo. Ahí es donde vale la pena analizar qué discurso no sólo es el más convincente, sino que nos beneficia como individuos y como especie. Esto no es una cuestión de ideologías ni debe ser un problema de esa índole. Estamos hablando de “la salud” del único lugar en el espacio conocido que podemos habitar, así de simple.

Esa es la importancia de este informe. Es una carta al mundo expresada por este planeta desde hace mucho tiempo pero manifiesta, por primera vez, en lenguaje humano.

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