GNOSIAS

Cultura Científica

¿Para qué hacer divulgación científica?

Típico. Las personas escuchan el término Ciencia y lo primero que viene a su mente es la imagen de aquel tipo callado, con lentes, total inhabilidad para vestirse “a la moda” y un talento muy particular para dejar en ridículo a la clase frente a los profesores. ¿Pero quién se cree ése? El sabelotodo que a la primera ocasión (o sea, después de que nadie en el salón supo contestar correctamente la pregunta del maestro) levanta la mano para iluminarnos con su inteligencia.

Ya no hay que pensar en el concepto Ciencia, la sola palabra logra evocar los horrores a los que sobrevivimos en el colegio. Matemáticas, Química, Física… ¿para qué tanta complicación? ¿Esto para qué me va servir? Entonces viene la “mágica” respuesta que deja a todos medianamente resignados: La Ciencia es una herramienta que siempre estará presente en la vida cotidiana. Después empieza el ataque de ejemplos: “imaginen que no supieran contar… no podrían saber si es correcto el cambio que reciben cuando compran algo”, “la Biología es importante porque estudia la vida y todos nosotros somos seres vivos”, “la Física la van a utilizar hasta cuando aprendan a manejar”. Sí, también todo esto es típico.

Ideas equivocadas sobre la Ciencia

En la conferencia titulada “La poesía de la ciencia” el biólogo Richard Dawkins dice que es un error de la educación básica el que nos presenten a  la Ciencia como algo cotidiano, casi irrelevante. Es cierto. Al momento en el que los profesores subrayan la importancia de la Ciencia al decir que es “aquello que está presente en el acontecer diario”, el interés desaparece de inmediato. ¿Para qué estudio algo que de todos modos está ahí, todo el tiempo en todo lo que hago?

Lo que pocas veces se señala es que la Ciencia es la herramienta fundamental para entender cualquier cosa, que su importancia no se funde con el quehacer cotidiano sino que lo ilumina, le da sentido y que cada uno de los logros obtenidos por esta disciplina son más asombrosos que el más increíble truco de magia.

También es cierto que cada uno de nosotros tiene habilidades distintas, hay personas a las que les complica mucho el razonamiento matemático pero que tienen una excelente percepción. Otras  gozan de una memoria privilegiada pero tienen dificultad para desarrollar actividades manuales. Aquí no se trata de categorizar qué es “mejor” o “peor”. La cuestión es que el pensamiento científico es capaz de potenciar las habilidades particulares y la Ciencia como herramienta de conocimiento, permite aprovechar el medio en el que nos desenvolvemos. 

El pensamiento científico tiene como base al pensamiento crítico. A diferencia de la concepción habitual de que “la Ciencia es cerrada y dogmática”, en ella subyace de manera necesaria la postura crítica. Un científico serio difícilmente enunciará una verdad si no es que ya la ha cuestionado miles de veces antes. Tampoco lo hará sin pruebas, sin haber pasado un largo tiempo en el constante ensayo y error. Igualmente, cualquier aseveración dada por un científico debe poder ser comprobable por cualquier otro. Así, el conocimiento científico se mantiene siempre en movimiento y cada uno de sus pasos, nos aproxima a una mayor comprensión de… bueno, todo.

La Ciencia sí es “lo tuyo”

Ahora, ¿cuál es la relevancia de la divulgación científica? En un mundo en el que somos cuasi entrenados para tener una visión sesgada de la realidad, en este entorno que más que contagiar el apetito por conocer nos vende la idea de que hay cosas que nunca podremos comprender, un gran número de personas se pierde de la aventura científica. Tal vez suena infantil, hasta ñoño (sí, pueden imaginarme como la típica nerd que ilustraba al inicio del texto), pero me es difícil expresar de una mejor manera la emocionante travesía del conocimiento.

En el momento en el que alguien decide que “la Ciencia no es lo suyo”, comienza un proceso de distanciamiento. El conocimiento científico avanza a una velocidad que apenas los científicos pueden seguir con más o menos dificultad.  Surgen nuevos conceptos, definiciones, ideas, teorías, hipótesis, leyes y por supuesto, tecnologías. Somos testigos de la forma en la que la informática se convirtió en una herramienta esencial para hacer un sinfín de cosas, el proceso de adaptación a esta nueva tecnología fue muy corto, aquellos que se mantuvieron alejados de las computadoras sufrieron cuando en el trabajo les pedían que anotaran su correo electrónico y ni qué decir cuando los teléfonos inteligentes se volvieron accesorio indispensable para casi cualquier habitante de la ciudad.

Ante el surgimiento de la informática, se abrieron nuevos campos de conocimiento y éstos se especializan día con día. Con este ejemplo podemos imaginar las consecuencias que afronta la persona que de repente decidió que las computadoras “no eran lo suyo”. Así sucede ahora con todas las ramas de la Ciencia. Avanzan a tal velocidad que uno desearía tener un botón de “actualizar” para poder estar al día con la enorme cantidad de información que se genera a cada instante.

La importancia de la divulgación científica

Sin deseos de entrar en la conocida polémica en torno a la era de la información, lo único que pretendo ilustrar es lo difícil que resulta tener acceso al saber científico sin tener un trasfondo, una base sólida de este tipo de conocimiento. Tal dificultad ya no es una simple omisión educativa, sino que afecta directamente a la posibilidad de todo individuo a participar en la construcción de su entorno, a tener una postura crítica con argumentos bien fundados para decidir sobre su consumo, su profesión, su trabajo, vamos, ya no sobre sólo su futuro sino su presente, su vida.

El trabajo que proyecta la divulgación científica es el de poder informar de manera general y con la mayor claridad posible de lo que sucede en el campo de la Ciencia. De brindar herramientas que le sirvan a las personas para poder opinar con bases y para que, si lo desean, puedan profundizar en los temas y así aportar ideas constructivas y libres de prejuicios ideológicos.

En este blog, los lectores podrán tener una idea de lo que aquí se expone. Es  la búsqueda por incluir a todos los interesados en temas que se pueden llegar a concebir como lejanos y abstractos. Nunca es tarde para acercarse a la Ciencia y así, sin importar cuál sea sea la disciplina que se ejerza, tener un panorama más amplio de los cambios que se producen a nivel científico-social. Pues vale recordar que la Ciencia es humana y el medio a partir del cual, más que transformar nuestro entorno, transformamos la forma en la que lo entendemos y el modo en el que nos relacionamos con él.

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